Qué bonito es cuando gana el fútbol

Written by Liga Futbol on 14 Diciembre 2008 – 4:55 -

bar 2-0 rmd Algunos se preguntarán el por qué elegimos este título para encabezar el artículo, ya que hoy no hemos visto esa magnífica versión arrolladora de los de Guardiola y, por el contrario, hemos podido contemplar el cambio que le ha imprimido Juande Ramos al Madrid en menos de una semana.

Estamos de acuerdo. Los blancos han hecho un gran partido en defensa y se han dejado la piel sobre el campo, eso nadie lo duda. Incluso, han tenido un par de ocasiones que Valdés ha salvado a la perfección y que les podrían haber puesto con ventaja en el marcador. Pero, aun así, ha habido una diferencia clara entre los dos equipos: el Barça, con sus problemas, provocados por la estupenda disposición de los madridistas a la hora de defender, ha mirado continuamente a la portería rival. El Madrid, todo lo contrario, lo ha hecho a la suya propia, durante todo el partido. De hecho, me atrevería a decir que no ha habido ni un sólo momento del choque en el que más de ocho jugadores merengues han traspasado la línea del medio del campo.

Otra cosa que tenemos que tener muy en cuenta es la contundencia con la que se han empleado algunos jugadores del Madrid a la hora de frenar las acometidas de Leo Messi. No sólo han ido a pararlo, de cualquier manera, sino que también han ido a eliminarlo, a quitarlo de en medio. Han ido a lesionarlo.

Es muy triste eso.

Por todo eso y porque hoy no hay ni una sola excusa, ni siquiera el árbitro, hoy ha ganado el mejor, el que más lo ha merecido, el que más lo ha intentado, el que más ha arriesgado y el que ha puesto todo para inaugurar el electrónico del Camp Nou. El único que durante los 90 minutos ha mirado al arco contrario.

Y, porque, a pesar de la persecución que sufrió el 10 azulgrana, consiguió volver a meterse en el partido y puso las cosas en su sitio con un nuevo golazo, una nueva obra de arte. El defensa contra el palo y el delantero festejando. Como debe ser.

Publicado en Liga Fútbol.

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Castillos en el aire de White Hart Lane

Written by Liga Futbol on 16 Septiembre 2008 – 12:08 -

pavlyuchenko_tot-vilAlgo menos de un año ha durado ese sentimiento de esperanza que Juande Ramos llevó consigo al norte de Londres. Y es que la ilusión que el manchego devolvió a la grada de The Lane, reforzada tras el triunfo en aquella Carling Cup ante el Chelsea, parece como si se hubiera terminado de diluir completamente anoche, con la victoria del Aston Villa en la propia cancha del Tottenham por 1-2.

Con esta derrota, los Spurs caen al último lugar de la clasificación y certifican su peor arranque liguero en los últimos 34 años, que se dice pronto. Los Modric, Dos Santos, Bentley y, por último, Pavlyuchenko, sólo han sido capaces de obtener un punto en los cuatro partidos que se llevan disputados desde que comenzó la presente edición de la Premier League.

Lo peor de todo es que ya no hay ningún Berbatov salvador que saque las castañas del fuego cada dos por tres, ni un Robbie Keane luchador que imprima el carácter necesario a un equipo falto de un líder en el campo. Todo lo contrario que sus oponentes en el día de ayer; un Villa bien armado y que mejora con el paso de los años, incorporando nuevas caras y trayendo talento a una escuadra que gira en torno a uno de esos grandes capitanes insustituibles: Gareth Barry.

Los blanquinegros, por su parte, se presentan como la antítesis de los de Martin O’Neill. No cuentan con ese cabecilla en el centro del campo, si bien tienen a un Luka Modric que parece que tardará en adaptarse al fútbol británico. Además, el verano de los londinenses ha girado en torno a la vente del atacante búlgaro al Manchester United, hecho que unido a la lentitud y a la falta de decisión de la directiva a la hora de poner encima de la mesa la pasta que le prometieron a Juande han terminado por formar un conjunto bastante mediocre y que parece haber empeorado, en vez de haber dado ese salto de calidad que la gerencia del club prometió a sus fieles aficionados. Sin ir más lejos, las ventas de dos de los buques insignias de los Lilywhites (Berbatov y Keane, ambos delanteros) han sido compensadas con la compra del ruso que, después de llevar varios años maravillando en el frío, asume el reto de la Premiership, además de la cesión de Frazier Campbell por parte de los red devils.

Ni Villa, ni Arshavin, ni Silva, ni ninguno de tantos otros nombres que se barajaron. Las promesas de los dirigentes han caído en saco roto y ese gran equipo que pretendían construir ha acabado siendo una mezcla entre jóvenes que necesitan tiempo y jugadores de segundo nivel por los que el técnico español no se deshacía en elogios hasta hace no mucho -léase Darren Bent-, a excepción de Lennon, Jenas, Woodgate y alguno que otro más.

Y otra vez, a las primeras de cambio, el Tottenham se encuentra en una situación similar. Con la maleta cargada de expectativas pero vacía de planes y propósitos medianamente serios. Último en la tabla y con una hinchada inquieta que no tardará en perder los papeles de seguir la situación tal y cómo está. Todavía no es un rumor, ni siquiera un susurro, pero en Haringey ya circula sigilosamente esa voz que pide que rueden las cabezas.

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