Petrodólares, otra vez

Written by Liga Futbol on 4 Septiembre 2008 – 5:21 -

city_abudhabiunitedLos famosos 42 millones de euros por Robinho, en efectivo, a las 22.30h de la noche del lunes, se convirtieron en la carta de presentación del Abu Dhabi United Group -desde hace unos días nuevo y principal inversor del Manchester City- al mundo del fútbol europeo. Cuando todos esperaban la venta del brasileño al Chelsea, los accionistas árabes aprovecharon la delicada situación en la que se encontraba la relación entre el Real Madrid y el jugador para sorprendernos con la noticia menos esperada.

Ahí no acabó la cosa. Pocas horas después, conocimos lo que Sulaiman al-Fahim y compañía se traían entre manos. Al parecer, a su llegada a Manchester, le ordenaron al técnico de los Citizens, Mark Hughes, que elaborara una lista con los mejores jugadores del mundo, y que ellos se encargarían de contratarlos lo antes posible. El ex del Barcelona no tardó en dar respuesta y les dio los siguientes nombres: Cristiano Ronaldo, David Villa, Dimitar Berbatov, Sergio Agüero, Carlos Tévez, Robinho, Ruud Van Nistelrooy y Mario Gómez. Los árabes, en un último esfuerzo por armar el equipo de ensueño que todavía siguen buscando, lanzaron ofertas por cada uno de ellos, aunque el poco tiempo que restaba para el cierre oficial del mercado jugó en su contra y sólo pudieron hacerse con los servicios del ex del Santos.

A partir de ahí, y como no podía ser de otra forma, numerosos rumores llenaron páginas de periódicos y horas de tertulias radiofónicas. Primero, se supo acerca de la suculenta propuesta que los celestes pretenden hacer el próximo invierno a sus rivales del Manchester United por Cristiano Ronaldo: 170 millones de euros, nada más y nada menos. Posteriormente, salió a la luz una supuesta noticia que indicaba que la nueva directiva del City tiró la casa por la ventana y ofreció un cheque en blanco al Real Madrid para la contratación de ‘Van Gol’.

Claro está, poco han tardado en relacionar al nuevo multimillonario que invade el fútbol británico con el más conocido de todos los que anteriormente lo intentaron: Roman Abramovich. Al igual que el ruso hizo en su momento, al-Fahim pretende construir un equipo a golpe de talonario, pasando por alto todas las cuestiones que apelan a la unión de un vestuario y haciendo oídos sordos a esas voces que aconsejan no juntar más de un gallo (dos, como mucho, siempre que se lleven a las mil maravillas) en un gallinero.

Pues no, parece ser que no hay manera. Otro rico demasiado aburrido ha decidido entretenerse con el deporte rey, comprando un club histórico, jugando con él y con todos los sentimientos arraigados a sus colores, como si la vida se tratase de un simple simulador de ordenador o del más adictivo videojuego.

Lo peor de todo esto podría ser la mezcla explosiva entre ambiciones y fortunas ilimitadas. Los precedentes no auguran nada bueno para el conjunto del oeste de Inglaterra. Hemos sido testigos durante años de cómo la codicia del del “petrodólar” se convertía temporada tras temporada en un nuevo fracaso. Eso sí, hay que tener en mente una clara diferencia existente entre lo que lleva viviendo el Chelsea desde el 2003 y lo que los sky blues sufrirán a partir de ahora: los de Stamford Bridge son, histórica y esencialmente hablando, una escuadra perdedora, cosa que, por muchos millones que se le inyecten a la cuenta bancaria, es muy difícil de cambiar. El City, en cambio, aunque no sea poseedor de multitud de títulos en sus vitrinas, no cuenta con esa fatal característica, aunque algunos no opinen lo mismo.

Esta es, a mi modo de entender, la principal desigualdad entre ambas realidades. Por eso mismo, al proyecto de al-Fahim le auguro un futuro, no mejor, sino distinto al de los blues, sin olvidar el riesgo que supone el tener en el mismo tablero a tantos reyes y tan pocos peones. De todas formas, ya saben ustedes de qué va esto. El fútbol es fútbol y el tiempo pone a cada uno en su sitio. Que así sea.

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¿Dónde llegará la codicia de Abramovich?

Written by Liga Futbol on 18 Agosto 2008 – 4:40 -

abramovichAño nuevo, vida nueva. O al menos eso dicen. Año, porque para el fútbol todo comienza en agosto; vida, porque todo lo que no es muerte es vida.

A decir verdad, si pegamos un vistazo rápido a la plantilla del Chelsea para la temporada 2008/09, no encontramos muchos cambios con respecto al plantel que fue subcampeón de Europa. Sólo dos altas: los internacionales portugueses Bosingwa y Deco. En cambio, el número de cedidos a otros clubs se eleva a siete, contando la operación que ha devuelto a Claudio Pizarro a Alemania en los últimos días. Y es que la transformación importante que los blues han sufrido este verano ha tenido lugar en el banquillo. Tras la temporada de transición de un Grant que llegó a la final de Moscú aprovechando el rebufo de un tal Special One, ahora le toca el turno al técnico más calculador del planeta: Luiz Felipe Scolari.

Pocos quedan ya que no conozcan al preparador brasileño. A sus 59 años y después de una extensa carrera en la que los altibajos fueron constantes, el ex del Palmeiras tiene ante sí la que podría ser la mejor oportunidad para dejar su nombre escrito en la historia del deporte rey. Y esto no tiene nada que ver con los equipos que Felipão ha dirigido hasta el momento. Sin ir más lejos, el técnico de Rio Grande do Sul fue Campeón del Mundo con su verdeamarela querida. La cuestión radica en quién es su acompañante en el camino hacia la gloria. Éste no es otro que Roman Abramovich.

El magnate ruso se caracteriza por su tremenda ambición y los medios de los que dispone para llegar a lo más alto. Cierto es que el idilio y la posterior ruptura que vivió con Mourinho trastocó sus planes de futuro, pero poco más de unos meses ha necesitado el del Este para resarcirse y volver a darlo todo por uno de sus amores: el club del barrio más pijo de Londres. Antes de que finalizara la pasada campaña, él ya tenía en mente el nombre del que sería el sustituto de Avram Grant y para el sudamericano fue llegar y besar el santo. “Quiero a este y a este”; dos semanas y tenía a sus lusos preferidos vestidos de azul. Le falta una pieza, difícil de conseguir -más cuando el ruso no suelta la pasta-, pero que no se antoja como imprescindible.

A pesar de todo, el Chelsea debutó hoy ante el Portsmouth en la primera jornada de la Premiership y lo hizo ganando y convinciendo. Con un Deco que se adapta rápidamente y con las figuras de siempre. Los Drogba, Lampard, Ballack e incluso Shevchenko siguen ahí y no parecen afectados por el duro golpe que recibieron a finales de mayo. Además, da la sensación de que Roman, sabiéndose vencedor, se ha guardado la billetera para otro momento en el que pueda necesitarla de un modo más urgente. Está claro, si en diciembre no andan bien las cosas, recursos no faltarán para traer a los que sean necesarios.

Lo más curioso de todo es que el dirigente de los azules todavía no es consciente de la gran ausencia que presenta su escuadra. Tanto Terry como Lampard están vistos como líderes por la prensa mundial, pero, sinceramente, no lo son. Terry es un guerrero que se preocupa más por su contrincante que por él mismo, mientras Lampard es un genio de la espada que a veces se deja en casa.

Para que, de una vez por todas, los londinenses armen un conjunto ganador, les hace falta un jugador especial. Uno de esos que los italianos llaman triquartista, los argentinos enganche y los españoles “el 10″. Uno de esos que, cuando pisa la bola, el mundo se para; que derrocha elegancia y su forma de actuar es imitada en todas partes. Joven pero con experiencia internacional y a la vez con ambición y ganas de ganarlo todo.

Parece difícil, ¿verdad? Pues el ruso ya escuchó la campana cual conejillo de indias en un experimento de Pávlov. Sólo falta que vaya a su rincón y no encuentre nada para comer. Ahí se acordará de aquel hombre por el que no se atrevió a pagar 100 millones de la moneda europea y que hubiera incluso superado el mediático fichaje de Zinedine Zidane.

Se acordará de uno solo.

Un hombre al que llaman Kaká.

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